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Qué le pasa a un óvulo con la edad

No es que queden menos óvulos, es que los que quedan tienen menos energía. Qué cambia dentro de la célula con los años y por qué eso decide si un embrión es viable.

Cuatro micrografías de ovocitos, del más homogéneo al más granulado y vacuolado

El óvulo que ovulas este mes lleva contigo desde antes de que nacieras. Se formó cuando eras un feto, se detuvo a medio camino de su división y ahí se quedó, en pausa, esperando su turno. Cuando por fin le toca, puede llevar treinta y ocho años parado.

Eso es lo que hace que la fertilidad femenina se comporte distinto a casi cualquier otro tejido del cuerpo. La piel se renueva. El hígado se regenera. Los óvulos no: los que hay son los que había, y han vivido exactamente lo mismo que tú.

Lo que se gasta no es el óvulo, es su energía

La conversación habitual sobre edad y fertilidad se queda en cuántos óvulos quedan. Pero la cuenta no es lo único que cambia, y muchas veces ni siquiera es lo que decide el resultado.

Dentro de la célula pasan tres cosas al mismo tiempo:

  1. 01

    Las mitocondrias rinden menos

    Son las centrales de energía de la célula, y el óvulo tiene más que ninguna otra. Con los años producen menos ATP, que es la moneda con la que se paga la división celular.1

  2. 02

    Se acumula estrés oxidativo

    Décadas de metabolismo dejan residuo. Ese daño se acumula sobre el ADN y sobre las propias mitocondrias, en un círculo que se retroalimenta.2

  3. 03

    El citoesqueleto pierde orden

    Es el andamio que alinea los cromosomas antes de repartirlos. Si se desorganiza, el reparto sale desigual, y de ahí salen las alteraciones cromosómicas.3

Las tres son la misma historia contada desde distintos ángulos: el problema no es que el óvulo esté viejo, es que se quedó sin con qué.

Por qué eso decide si hay embrión

Fertilizar un óvulo es relativamente fácil. Lo difícil viene después.

En los días siguientes, esa única célula tiene que dividirse una y otra vez repartiendo cada vez el juego completo de cromosomas. Cada división cuesta energía y exige precisión. Un óvulo sin reservas puede fertilizarse perfectamente y detenerse al tercer día, o seguir adelante con un reparto cromosómico equivocado.

Un embrión que no prospera casi nunca falla por falta de espermatozoide.

Falla porque la célula que lo originó no tenía energía suficiente para sostener las divisiones, ni la estructura interna para repartir bien los cromosomas.

Qué se puede hacer con eso

Durante años, la respuesta fue ninguna. Se podía estimular más, seleccionar mejor el embrión resultante y mejorar el medio de cultivo, pero no se podía mejorar el óvulo del que salía. Cuando la calidad era el problema, la conversación terminaba en ovodonación.

Ahí es donde entra la restauración ovocitaria. Si lo que falta es maquinaria energética, la pregunta deja de ser cómo elegimos mejor y pasa a ser podemos reponer lo que falta sin tocar el núcleo.

Eso es exactamente lo que hace IVF MORE®: trabaja sobre el citoplasma, que es donde vive la energía, y deja fuera el núcleo, que es donde vive tu información genética.

Cómo funciona la restauración, paso a paso

Fuentes científicas3
  1. Zhu Q., Li Y., Ma J., Ma H., Liang X. (2023). Potential factors result in diminished ovarian reserve: a comprehensive review. Journal of Ovarian Research.
  2. Wang L., et al. (2021). Oxidative stress in oocyte aging and female reproduction. Journal of Cellular Physiology.
  3. RIKEN Center for Biosystems Dynamics Research (2017). Large cytoplasm predisposes oocytes to meiotic errors. RIKEN CDB.

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